Meditar en la ducha

meditar en la ducha

Meditar en la ducha, disfrutar del momento.

Meditar en la ducha, el lugar perfecto. La ducha es el lugar ideal para la práctica de mindfulness.

En lugar de entrar en la ducha y comenzar la tarea de manera automática o comenzar a pensar en el jefe, la pareja, los hijos, las tareas pendientes u otras mil cosas, puedes convertir el momento en algo relajante para ti y para tu mente.

No es necesario permanecer mucho tiempo debajo del agua, ni hacer nada especial, tan sólo estar en ese momento. Puede durar tan sólo cinco minutos, pero ese tiempo debemos estar presentes en la ducha.

Como meditar en la ducha:

  • Observa: observa cada paso que des en la ducha, como abres el grifo, como coges la esponja, su textura. Como te enjabonas, como te secas….
  • Atención a las sensaciones: los olores, la temperatura del agua, como cae el agua por tu cuerpo, el contacto de la esponja en tu piel, como seca la toalla las gotas de agua….
  • Presta a atención a tus pensamientos: presta atención a los pensamientos que puedan surgir y no te enrosques en ellos, tan sólo observamos y deja que pasen. Cuando te des cuenta que no estas presente en el momento de la ducha y que andas enfrascada en pensamientos. Con suavidad deja que estos pasen y sigue con la tarea de la ducha.
  • Da gracias: cuando acabes, si te apetece, date las gracias a ti y a la ducha, por haber estado ahí.

La mente tiende a clasificar los momentos. Normalmente nuestra mente no le da ningún tipo de importancia al momento de la ducha, para ella es un momento insignificante. Nosotros podemos darle la vuelta a la mente y lo podemos convertir en algo especial. Tan sólo hay que prestar atención.

Desconecta de los problemas y disfruta de las sensaciones.

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